La movilidad dejó de pensarse únicamente desde la mecánica para dar un paso hacia pantallas inteligentes, motores híbridos, vehículos enchufables y sistemas que responden a comandos de voz. Esas características describen una transformación que ya impacta en Tucumán y modifica la relación entre las personas y los autos. En ese escenario, las marcas chinas ganan terreno dentro de una industria atravesada no solo por la innovación tecnológica, sino por un perfil de consumidor más informado y exigente.
“Hoy hablar de fierros es hablar de innovación y tecnología. Hace ocho años apostamos por una industria nueva para la Argentina, que era la de autos fabricados en China”, sostuvo Daniel Silva, director de Grupo Silva, durante su participación en "Encuentros LA GACETA", en la edición “Movilidad y Futuro”.
El grupo empresario consolidó en los últimos años un portafolio vinculado a la movilidad con fuerte presencia de marcas asiáticas y europeas que ganaron protagonismo dentro del mercado argentino. En el segmento automotor, comercializa firmas como GWM y Haval, dos marcas del gigante chino Great Wall Motors que crecieron por su relación entre precio, tecnología y equipamiento, especialmente en SUVs e híbridos. Modelos como el Haval H6 o el Jolion se posicionaron por incorporar asistentes inteligentes, sistemas de seguridad avanzados y motorizaciones híbridas en segmentos donde históricamente dominaban marcas tradicionales.
En paralelo, Grupo Silva también representa a Changan, otra automotriz china que avanzó en América Latina con vehículos urbanos y utilitarios orientados a un consumidor que prioriza conectividad y eficiencia. A su vez, dentro del negocio de motos, la empresa trabaja con un perfil diferenciado: la británica Triumph, asociada al segmento premium y a motos de alta cilindrada con fuerte identidad histórica; y las italianas Benelli y Morbidelli, que crecieron en Argentina por combinar diseño europeo, prestaciones y precios competitivos, especialmente en el segmento adventure y touring
El empresario explicó que, pese a las restricciones a las importaciones y a la desconfianza inicial del mercado, decidieron avanzar igual. “Supimos transitar ese camino, aprender, crecer y prepararnos para lo que hoy está en boca de todos”, remarcó.
Según Silva, uno de los cambios más profundos no se produjo solamente en los vehículos, sino también en el comportamiento de los consumidores. “Hoy la información está al servicio de todo el mundo y la gente investiga. Quiere conocer, interiorizarse y estar segura de la decisión que está tomando. El consumidor compara prestaciones y entiende mucho más lo que está comprando”, explicó.
Entre el consumidor racional y el que compra por pasión
Para el empresario, durante años la principal barrera de las marcas chinas estuvo relacionada con la desconfianza. Sin embargo, aseguró que esa percepción cambió rápidamente cuando las personas comenzaron a observar el liderazgo de China en híbridos, eléctricos y nuevas tecnologías. El director de Grupo Silva también señaló que las automotrices entendieron que el servicio postventa y la disponibilidad de repuestos son claves para consolidar la confianza de los clientes. “La marca entiende el valor del repuesto como primera medida de servicio una vez que el auto se fue”, explicó.
Silva diferenció además al comprador de autos del de motos. Mientras el primero suele analizar cada detalle antes de decidir, el segundo aparece mucho más atravesado por la emoción. “El consumidor de auto es muy racional. El de motos, si vio la moto que le gusta, la compra y después se pelea con la mujer”, bromeó.
La evolución tecnológica redefine el mercado actual. “Hoy le hablás al auto y te prende el aire o te abre el techo sin tocar nada. Antes el foco estaba puesto únicamente en la mecánica; ahora también importa cómo interactúa el usuario con el vehículo”, describió. Para Silva, “la movilidad del futuro” ya forma parte del presente.